EL CLAB continúa con el módulo de Biotecnología Ambiental

EL CLAB continúa con el módulo de Biotecnología Ambiental

En esta cuarta jornada, se presentó el Dr. Germán Buitrón, de la Universidad Nacional Autónoma de México, además del Dr. José Luis Campos de la Universidad Adolfo Ibáñez, entre otros profesores de la EIB. 

El profesor mexicano explica que se ha vivido un cambio de enfoque en la manera de abordar la problemática, en donde al principio estaba muy enfocado en tratar los residuos, y que hoy ya ha pasado a obtener valor agregado de este proceso: “Esto fue evolucionando en minimizar los residuos con el consumo mínimo de energía, y después con la generación de energía –en el caso anaerobio-, generando un producto de valor.

“Ahora el concepto es diferente: los residuos no son residuos, sino que es materia prima, que es aprovechable; y no sólo para cumplir la norma ambiental, sino que para extraer esa materia orgánica. ¿Cómo hacerlo? Produciendo biogás, produciendo hidrógeno, por ejemplo, que es novedoso en los métodos anaerobios”, señaló. 

El experto mencionó que los procesos anaerobios son los primeros que existieron en el planeta: “a mediados del siglo pasado ya se aplicaba esta tecnología para mover vehículos o para  cocinar; pero la industria del petróleo hizo que se fuera olvidando, porque era más inmediato y las ganancias más rápidas de obtener. Ahora se está regresando a eso. Todos los procesos que en un momento ya se habían estudiando, ahora se están mejorando, se están abriendo puertas en la microbiología.

El Dr. Buitrón utilizó un claro ejemplo para los asistentes: “Si queremos entender procesos naturales que funcionan bien, una vaca es un biorreactor por excelencia: se alimenta de biomasa y genera metano o ácido propiónico, leche; es el biorreactor ideal, pero es muy complejo. La idea es imitar eso, pero hay membranas en ese proceso. Desde el punto de vista tecnológico pensábamos que era sencillo, pero no”, afirmó.

También se refirió al caso de México, un país productor de petróleo que se proyecta cada día a depender menos de la venta del crudo: “La última caída de los precios del petróleo ha hecho reflexionar al gobierno, porque no se puede depender de esa materia prima. La economía es muy aleatoria si se depende de algo que fluctúa tanto. Hace muchos años que ya pasó el punto máximo de explotación de los grandes depósitos de petróleo, eso es algo de lo que se tiene certeza”. 

De esta forma, explica que cada vez se está dando mayor impulso a las energías renovables y la bioenergía obtenida a partir de los residuos: “Se espera que a 2030 ya haya un 30% de la energía renovable. Si bien una buena parte se obtiene por hidroeléctricas –la cual también es considerada–, también se está invirtiendo mucho en la eólica, la mareomotriz, la geotermia y la bioenergía”, indica. 

Entre algunas medidas para financiarlo, el profesor afirma que durante un tiempo se cobró un impuesto al petróleo que estuvo “bajo candado”, de forma que los recursos recaudados iban dirigidos estrictamente al fomento de las energías renovables: “Por ley, ese dinero no se pudo tocar, lo cual favoreció la realización de grandes proyectos de investigación y la creación de los centros mexicanos de innovación en energía, que no son centros físicos, sino que son entidades que agrupan a universidades y empresas para temas de bioenergía. Ahí lo que se pretende es transferir lo que ya hay de conocimiento, a procesos. Es un proyecto muy ambicioso, que implica una visión cultural diferente”, comenta. Luego ejemplifica con el modelo holandés que, a su parecer, es muy exitoso: “Allí, las industrias, la universidad y el Estado forman un triángulo virtuoso, en que están conectados: la universidad genera algo, la industria lo desarrolla y lo vende, y el gobierno lo apoya y cobra impuestos por vender sus tecnologías. Ese es un modelo bien exitoso”, señala.

Germán Buitrón

Germán Buitrón es Ingeniero Químico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cursó la maestría y el doctorado en Ingeniería del Tratamiento de Aguas en el Instituto Nacional de Ciencias Aplicadas de Toulouse, Francia. Actualmente es Subdirector de Unidades Foráneas e Investigador Titular en el Laboratorio de Investigación en Procesos Avanzados de Tratamiento de Aguas de la Unidad Académica Juriquilla, Querétaro, del Instituto de Ingeniería de la UNAM; y editor en Jefe de la Revista AIDIS Ingeniería y Ciencias Ambientales.  Su relación con la Escuela de Ingeniería Bioquímica se remonta a finales de la década de los 90, a través del profesor Rolando Chamy. A lo largo de los años han tenido una serie de trabajos conjuntos, participación en congresos y estadías en la EIB. Actualmente se encuentran con un proyecto conjunto ad portas de comenzar, en relación al uso de microalgas para tratamiento de agua residual, además de un constante intercambio de estudiantes entre ambas universidades.

Ampliando metas en materia de tratamiento de aguas

Esta mañana también se presentó el Dr. José Luis Campos, quien actualmente se desempeña como profesor en la Universidad Adolfo Ibáñez, y cuya especialidad es la eliminación de compuestos nitrogenados de las aguas residuales: “Hoy en día en Chile la normativa vigente, basada en el decreto 90, no obliga a eliminar nitrógeno en las aguas residuales urbanas. Yo pienso que en el futuro va a tener que imponerse la eliminación de nitrógeno, sobre todo para proteger los recursos hídricos, que cada vez son más escasos”, señaló.

En ese aspecto, el Dr. José Luis Campos remarcó algunos desafíos que se irán presentando en el campo: “Como las plantas depuradoras no están adaptadas, esto significará un incremento de costo tanto de capital como de operación bastante altos, con lo cual hay ahí un nicho y una oportunidad para intentar implementar procesos más avanzados, que minimizaran los costos de ese tratamiento de nitrógeno”, explica. 

El experto español comenta sobre los avances en esta materia: “Ya hay tecnologías aplicadas a escala industrial, las cuales son bastante económicas, y esas tecnologías la ventaja que tienen es que no sólo podrían aplicarse a plantas de tratamiento de aguas, sino que a otros sistemas –como mencioné– para biorremediar aguas subterráneas contaminadas, o incluso en sistemas de acuicultura, que también es un sector bastante contaminante”, agregó el profesor.

José Luis Campos

El Dr. José Luis Campos es Licenciado en Ciencias Químicas (especialidad Química Industrial) y Doctor en Ciencias Químicas de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), España. Se desempeñó como profesor en esa misma Universidad, lo que compaginó con diversos contratos a tiempo parcial asociados a proyectos de investigación. Desde el año 2013 a la fecha es profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez en Chile. Ha participado activamente en proyectos de investigación, del VI Programa Marco de la Unión Europea, del Plan Nacional Español, entre otros, todos dentro del ámbito del tratamiento de aguas residuales, además de colaboraciones con investigadores de Portugal, Austria e Italia. Su vinculación con la Escuela de Ingeniería Bioquímica se establece a través de los profesores de la EIB que fueron a Santiago de Compostela a realizar sus respectivas tesis doctorales. Seguidamente ha tenido estancias en la EIB en 2002 y 2008, además de diversas instancias de cooperación y ayuda mutua.

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